Ermita de la Virgen del Espino

La actual ermita, de planta rectangular con una sola nave, se construyó entre 1680 y 1741. La anterior tuvo otro emplazamiento y su estado de conservación en el siglo XVII era muy deficiente. Entre 1746 y 1749 se construyó el actual atrio porticado con bancos corridos, delante de la fachada principal del templo, el diversos sillares de este atrio, así como en los fustes de sus dos columnas con capiteles moldurados cuadrados, pueden verse diferentes motivos grabados (cruces, roseta, etc.).

 

El acceso a la ermita se realizada por una portada de cantería, cuyo vano adintelado, con dovelas, se enmarca por pilastras lisas y se remata por un frontón triangular de sencillas molduras, en cuyo tímpano hay una gran cruz.

 

La parte superior de la fachada principal, sobre el tejado del atrio, tiene un óculo, que ilumina el coro, y se remata por una pequeña espadaña para una campana desaparecida, en los laos de la espadaña hay pináculos piramidales y en el centro una bola. El exterior de este muro conserva el revoco original decorado

 

En 1761 se construye la sacristía de la ermita. En las esquinas de su cornisa de bocateja, hay sendas inscripciones alusivas: “AVE MARIA” y “AÑO DE 1761”.

 

La nave de la iglesia se divide en cuatro tramos separado por arcos fajones de medio punto sobre pilares cuadrados, cubiertos por bóvedas de arista a excepción del presbiterio, cubierto por una cúpula de naranja, e iluminado por una ventana rectangular abierto en el muro del lado del Evangelio. A los pies e ubica el sencillo coro, y junto al altar mayor, en el lado de la Epístola, existe un pozo de agua realizado con nueva sillería.

 

El altar mayor está presidido por un pequeño altar barroco dorado y policromado, en el que destaca la gran hornacina central, con cubierta abocinada decorada con casetones, que está enmarcada por estípites decorados y columnas con medias cañas y decoración vegetal en relieve. Los laterales se rematan con roleos y  más motivos vegetales. En el ático del retablo hay otra hornacina para un pequeño Cristo crucificado.

 

Las manos de Miguel López Prieto tallaron en 1783 la segunda imagen de la Virgen del Espino, por la que cobró 740 reales, pues la anterior, quizás de fines del siglo XV, fue retirada por el párroco D. Bartolomé Belinchón “que por indecente causaba irreverencia”, debido a su mal estado de conservación.

 

El contiguo cementerio municipal tiene su origen en los fallecidos en el año 1834 a causa de la peste, a los que siguieron otros en 1885 por la misma enfermedad.