Casa-taller del organero Julián de la Orden

En una de las dos esquinas de la Plaza de José Antonio Arias Español con la Calle Empedrada se conserva parte del edificio que fue la casa y el taller del organero Julián de la Orden.

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Julián de la Orden fue hijo de Pedro de la Orden, hermano del suegro de Juan Ruiz Fresneda, y de Catalina Navarro, y, por tanto, hermano de Miguel de la Orden Navarro. Julián casó en primeras nupcias en 1753 con Olalla Ruiz, hija de Juan Ruiz Fresneda, y en segundas con Águeda de la Orden, vecina de Martos. Julián murió en  Málaga el 21 de enero de 1794.

 

Julián y Olalla tuvieron dos hijos, Juan Pedro de la Orden y Ruiz (fallecido en 1788) y Catalina de la Orden y Ruiz, que casó con Fernando Molero y tuvo cuatro hijos.


Juan Ruiz Fresneda fue maestro organero de la catedral de Cuenca desde 1751, tuvo su taller en Barchín del Hoyo y estuvo casado con Catalina de la Orden (hija de Juan de la Orden y de Melchora Martínez, sobrina, por tanto de Julián de la Orden), falleció en 1762.

 

El taller de órganos de Barchín del Hoyo estuvo vinculado a Fernando Molero, autor de los de la catedral de Murcia, inaugurados en 1799 y destruidos en el incendio de 1854, y a Prudencia Navarro, su último afinador antes de la catástrofe.

 

En 1736 participó en la construcción de un órgano nuevo para la iglesia de Cervera del Llano, siendo el maestro organero Juan Ruiz Fresneda. El órgano se construyó en los talleres de Barchín, según se deduce del pago de 120 reales por traer el órgano desde Barchín.

 

Pedro de la Orden firmó el 1 de enero de 1736 un documento por el que se comprometió a hacer un órgano por 7.500 reales para la iglesia de Fuente de Pedro Naharro. En 1739 Juan Ruiz cobra los 2.500 reales del último plazo.

 

El órgano de la iglesia de Barchín del Hoyo es obra de Juan Ruiz Fresneda en 1750. En su taller trabajaron los hijos del hermano de su suegro -Pedro de la Orden-, Miguel y Julián de la Orden.

 

En 1753 realiza una composición para el órgano de la iglesia de Pinarejo (Cuenca).

 

El 12 de Junio de 1759, el Visitador Eclesiástico, en Montalbo, manda se haga un órgano para la iglesia parroquial de Santo Domingo de Silos y se ajuste con el Maestro Mayor de la Catedral, a la sazón, Juan Ruiz Fresneda. Será Julián de la Orden quien reciba los pagos, pues Juan Ruiz fallece en 1762,  según consta en recibos de 4.000 reales a cuenta del órgano que está haciendo pagados dos veces: 21 de junio de 1763 y 30 de junio de 1765.

Julián de la Orden  solicitó, en enero de 1762, el cargo de maestro organero de  la Catedral de Cuenca al hallarse vacante por la muerte de Juan, acaecida ese mismo año. Un mes después, el 23 de febrero, por acuerdo del propio cabildo, Julián de la Orden queda convertido en el maestro organero de la Catedral.

 

El cabildo conquense accede el 24 de Noviembre de 1764 a dar permiso al mencionado organero, para acudir a la catedral de El Burgo de Osma, cuyo cabildo quería que construyese unos nuevos órganos reutilizando partes de otros existentes. En Septiembre de 1766 lleva a cabo el reconocimiento del órgano y el día 13 presenta el plan y condiciones “para la obra del órgano principal de esta Santa Iglesia, que se intenta componer o hacer de nuevo”. El 14 de Noviembre presenta el proyecto de los nuevos órganos, y cuatro días más tarde lo aprueba el cabildo. En el órgano principal incluye la construcción de un secreto nuevo “embarrotado”. Finalmente, Julián no pudo realizar ese proyecto debido al incendio de 17 de febrero de 1767 (o de 18 de febrero de 1768), que quemó un órgano y parte del coro y del otro órgano existentes en la Catedral de Cuenca, cuyo Cabildo reclamó su presencia.

 

Julián de la Orden construye, entre 1768 y 1770, los nuevos órganos conquenses  (restaurados en 2006 y 2009). El maestro organero renunció de manera explícita al contrato de las dos cajas o fachadas de los órganos (cuatro si contamos las dos fachadas de las naves laterales donde se colocaría toda la gran tubería de madera). No se conoce el motivo de su renuncia, pero la cuestión fue que se encargó de ello el arquitecto de la catedral, José Martín de Aldehuela, quien ejecutó a la perfección las dos cajas de los órganos. Este compromiso está fechado en 27 de julio de 1768 y la fecha en la que finalizaron las obras fue el 5 de octubre de 1770, cuando Julián de la Orden dirigió un escrito al cabildo que decía que "habiendo terminado la obra de los dos órganos, rogaba se enviara un maestro de la confianza del cabildo para reconocer su trabajo". En las cuentas de la catedral de Cuenca de 1781-1785, su nombre aparece junto al de su yerno Fernando Molero, afinador de órganos en la catedral hasta 1789-1790. Se tiene constancia de que cobraba sueldo de organero hasta 1786.

José Martín de Aldehuela se trasladó a Málaga durante los últimos meses de 1778 y allí fijó su residencia definitiva. A él se le encargaron el tabernáculo del altar mayor y las dos cajas de los órganos de la catedral. El cabildo de la Catedral de Málaga se dejó aconsejar por José Martín y concedió el encargo de la construcción de los nuevos órganos a Julián de la Orden, con quien se firmó el contrato el 19 de noviembre de 1778. Si bien el Cabildo de la Catedral de Cuenca no cedió fácilmente al permiso solicitado por Julián de la Orden para trabajar en Málaga, sin duda alguna el maestro no era fácilmente sustituible. En un principio este permiso le fue negado aunque el maestro organero expuso todo tipo de argumentos para que se le permitiera acometer tan importante tarea en la Catedral de Málaga. Debió ser de nuevo la arrolladora personalidad y capacidad persuasiva del Obispo José de Molina Lario lo que permitió que el Cabildo conquense aceptara liberar a su célebre maestro. El primero de los órganos se termina en diciembre de 1781 y el segundo en diciembre de 1782, Los órganos tienen una altura total de 25 varas castellanas, es decir, unos 21 ó 22 metros, y se ubican sobre el coro entre los pilares del primer arco formero de la nave central. Poseen dos fachadas idénticas ligeramente curvadas en sus lados laterales y dos caderetas exentas. El Cabildo catedralicio, a petición de Julián, le nombró Maestro Campanero para que pudiera vivir en una de las torres y, así poder escuchar desde allí los acordes de los órganos que había construido hasta su muerte acaecida en enero de 1794.

En el taller de Julián de la Orden se hicieron muchos órganos para las iglesias parroquiales de la Diócesis de Cuenca, como Barchín del Hoyo, Cardenete, Cervera del Llano, Villar de Cañas, etc.

 

Esta casa particular no es visitable, si bien en la fachada de Calle Empedrada se puede ver uno de los mejores ejemplos de rejería civil de la localidad, y en el lateral de la plaza los restos de una de las fachadas de la construcción, con un puerta adintelada de sillería.