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Fiestas y Gastronomía

YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO FUENTE DE LA MOTA

 

Se trata de una ciudadela ibera fortificada, declarada Bien de Interés Cultural, cuya visitada comienza en su Centro de Recepción de Visitantes.

 

TORRE MEDIEVAL

 

Los restos de la torre medieval se localizan junto a la torre de la Iglesia Parroquial de Barchín del Hoyo. Es de planta cuadrada pero sólo conserva parte de tres muros. Debió construirse en el siglo XIII, al igual que las existentes en Valhermoso de la Fuente, Piqueras del Castillo y Chumillas, para controlar y organizar el territorio tras la conquista del mismo a los musulmanes.

El aspecto, dimensiones y estructura de la fortificación debieron ser similares a los que presenta la torre de Piqueras del Castillo.

El acceso a la torre es libre.

 

IGLESIA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

 

La actual iglesia parroquial fue comenzada a construir en la segunda mitad del siglo XV junto a la antigua torre medieval. Entre los siglos XVI y XVIII se ampliará y terminará. Consta de tres naves separadas por arcos de medio punto apoyados sobre pilastras ochavadas, a los pies de la nave principal hay un amplio  coro sobreelevado, al que se acede por una amplia escalera de sillería. A ambos lados del coro hay dos capillas,  una con la pila bautismal y otra está bajo la torre campanario.

La iglesia tiene además una sacristía, construida en el siglo XVII bajo el patrocinio de D. Pedro Zapata Perea de la Torre, canónigo de la Catedral de Cuenca. Frente a la sacristía hay una gran capilla funeraria, que bajo la advocación de San Julián, fue construida en el siglo XVI y profundamente reformada en 1691 por la familia del referido canónigo. Dicha capilla consta de una gran portada de sillería con los escudos familiares con una reja policromada, con el escudo familiar. El interior de la capilla se cubre con una cúpula ovalada sobre pechinas, rematada por una pequeña linterna, y tiene una pequeña sacristía. Preside la capilla un altar baroco con una talla de San Julián.

De las dos portadas de la Iglesia destaca la de la fachada Sur por ser la más elaborada, que se abre para la celebración de esponsales.

Las cubiertas de la iglesia son artesonados de madera, que conservan escasos restos de policromía.

En el interior de la iglesia hay importantes retablos barrocos dorados y policromados, además de la caja de un órgano fechado en 1750.

El órgano es obra de Juan Ruiz Fresneda, en su taller trabajaron los hijos del hermano de su suegro -Pedro de la Orden-, Miguel y Julián de la Orden. La caja es de madera de pino, policromada y decoración tallada en relieve. Flanqueando  la consola de ventana se aprecian las mortajas cuadradas por las que corrían los tiradores de socarregistros. En la parte inferior se observan las pisas de la octava que constituía el pedalero y sobre ellas dos ranuras para las dos rodilleras que abrirían y cerrarían los juegos de lengüetería. Sobre la consola aparecen las bocas que ocuparían las hileras de la trompetería de batalla. En el interior se ha conservado en aceptables condiciones la reducción, el árbol de distribución, con las correderas. El órgano fue expoliado de los tubos en 1936, junto a las campanas y las tallas de los altares.

En el exterior de la sacristía pueden verse diversas cruces grabadas.

La iglesia fue declarada Bien de Interés Cultural en 1992.

 

CASA CONSISTORIAL

         El edificio del Ayuntamiento debió ser construido a comienzos del siglo XVI, fue rehabilitado en la década de los años 80 del siglo XX, tras sucesivas adaptaciones de los espacios interiores para diferentes fines (ayuntamiento, cárcel, almacén, cine, consultorio médico, centro de internet, etc.), algunos de los cuales perduran.

 

CASA GRANDE BLASONADA

 

Situada en la Calle de la Yedra frente a la Iglesia Parroquial. Destaca la fachada principal de casa, con dos plantas en la que se ordenan simétricamente los vanos de puerta, ventanas y balcones. Sobre la puerta de acceso aparecen los escudos de las familias constructoras de la misma: Perea, de la Torre, Zapata y Montoya, sustentados por tenantes marinos y enmarcados por roleos y florones, bajo un yelmo hacia su izquierda. Así el primer cuartel con cinco paneles (hojas de álamo) pertenece a la familia Perea. El segundo cuartel con jaqueado (ajedrezado) de plata y sable (negro), cinco zapatos pertenece a la familia Zapata. El tercer cuartel, en el que hay una torre de plata sobre campo de azur, pertenece a la familia De la Torre. En el cuarto cuartel diez corazones de plata en campo de azur, pertenece a la familia Montoya. Sobre el blasón se abre una ventana enmarcada por pilastras y rematada por frontón triangular

El edificio principal del conjunto debió ser construido, sobre restos de otro anterior, en el siglo XVI, a juzgar por la decoración de la portada y la rejería de ventanas y balcones). A fines del siglo XVII fue tuvo una reforma importante. A mediados del siglo XX todo el conjunto fue rehabilitado por su propietario. D. Ramón Melgarejo, reordenando algunos elementos a su enclave original, como la escalera principal, toda de sillería, de tres tramos. La construcción consta de dos plantas y una cueva-bodega, se articula en torno a un pequeño patio interior central. En la planta baja de la edificación principal están las dependencias familiares comunes (cocinas, comedor, salón, biblioteca, jardín…) y en la superior dependencias familiares de uso más privado.

En la fachada posterior se conserva el escudo de la familia Perea procedente de la ermita de la Virgen de Aguas Santas.

 

Esta casa particular no es visitable.

 

CASA-TALLER DE JULIÁN LA ORDEN

 

En una de las dos esquinas de la Plaza de José Antonio Arias Español con la Calle Empedrada se conserva parte del edificio que fue la casa y el taller de Julián La Orden. En la Calle Empedrada está uno de los mejores ejemplos de rejería civil de la localidad.

Julián de la Orden fue hijo de Pedro de la Orden, hermano del suegro de Juan Ruiz Fresneda, y de Catalina Navarro, y, por tanto, hermano de Miguel de la Orden Navarro. Julián casó en primeras nupcias en 1753 con Olalla Ruiz, hija de Juan Ruiz Fresneda, y en segundas con Águeda de la Orden, vecina de Martos. Julián murió en  Málaga el 21 de enero de 1794.

Julián y Olalla tuvieron dos hijos, Juan Pedro de la Orden y Ruiz (fallecido en 1788) y Catalina de la Orden y Ruiz, que casó con Fernando Molero y tuvo cuatro hijos.

Juan Ruiz Fresneda fue maestro organero de la catedral de Cuenca desde 1751, tuvo su taller en Barchín del Hoyo y estuvo casado con Catalina de la Orden (hija de Juan de la Orden y de Melchora Martínez, sobrina, por tanto de Julián de la Orden), falleció en 1762.

El taller de órganos de Barchín del Hoyo estuvo vinculado a Fernando Molero, autor de los de la catedral de Murcia, inaugurados en 1799 y destruidos en el incendio de 1854, además de Prudencia Navarro, su último afinador antes de la catástrofe.

En 1736 participó en la construcción de un órgano nuevo para la iglesia de Cervera del Llano, siendo el maestro organero Juan Ruiz Fresneda. El órgano se construyó en los talleres de Barchín, según se deduce del pago de 120 reales por traer el órgano desde Barchín.

Pedro de la Orden firmó el 1 de enero de 1736 un documento por el que se comprometió a hacer un órgano por 7.500 reales para la iglesia de Fuente de Pedro Naharro. En 1739 Juan Ruiz cobra los 2.500 reales del último plazo.

El órgano de la iglesia de Barchín del Hoyo es obra de Juan Ruiz Fresneda en 1750. En su taller trabajaron los hijos del hermano de su suegro -Pedro de la Orden-, Miguel y Julián de la Orden.

En 1753 realiza una composición para el órgano de la iglesia de Pinarejo (Cuenca).

El 12 de Junio de 1759, el Visitador Eclesiástico, en Montalbo, manda se haga un órgano para la iglesia parroquial de Santo Domingo de Silos y se ajuste con el Maestro Mayor de la Catedral, a la sazón, Juan Ruiz Fresneda. Será Julián de la Orden quien reciba los pagos, pues Juan Ruiz fallece en 1762,  según consta en recibos de 4.000 reales a cuenta del órgano que está haciendo pagados dos veces: 21 de junio de 1763 y 30 de junio de 1765.

Julián de la Orden  solicitó, en enero de 1762, el cargo de maestro organero de  la Catedral de Cuenca al hallarse vacante por la muerte de Juan, acaecida ese mismo año. Un mes después, el 23 de febrero, por acuerdo del propio cabildo, Julián de la Orden queda convertido en el maestro organero de la Catedral.

El cabildo conquense accede el 24 de Noviembre de 1764 a dar permiso al mencionado organero, para acudir a la catedral de El Burgo de Osma, cuyo cabildo quería que construyese unos nuevos órganos reutilizando partes de otros existentes. En Septiembre de 1766 lleva a cabo el reconocimiento del órgano y el día 13 presenta el plan y condiciones “para la obra del órgano principal de esta Santa Iglesia, que se intenta componer o hacer de nuevo”. El 14 de Noviembre presenta el proyecto de los nuevos órganos, y cuatro días más tarde lo aprueba el cabildo. En el órgano principal incluye la construcción de un secreto nuevo “embarrotado”. Finalmente, Julián no pudo realizar ese proyecto debido al incendio de 17 de febrero de 1767 (o de 18 de febrero de 1768), que quemó un órgano y parte del coro y del otro órgano existentes en la Catedral de Cuenca, cuyo Cabildo reclamó su presencia.

Julián de la Orden construye, entre 1768 y 1770, los nuevos órganos conquenses  (restaurados en 2006 y 2009). El maestro organero renunció de manera explícita al contrato de las dos cajas o fachadas de los órganos (cuatro si contamos las dos fachadas de las naves laterales donde se colocaría toda la gran tubería de madera). No se conoce el motivo de su renuncia, pero la cuestión fue que se encargó de ello el arquitecto de la catedral, José Martín de Aldehuela, quien ejecutó a la perfección las dos cajas de los órganos. Este compromiso está fechado en 27 de julio de 1768 y la fecha en la que finalizaron las obras fue el 5 de octubre de 1770, cuando Julián de la Orden dirigió un escrito al cabildo que decía que "habiendo terminado la obra de los dos órganos, rogaba se enviara un maestro de la confianza del cabildo para reconocer su trabajo". En las cuentas de la catedral de Cuenca de 1781-1785, su nombre aparece junto al de su yerno Fernando Molero, afinador de órganos en la catedral hasta 1789-1790. Se tiene constancia de que cobraba sueldo de organero hasta 1786.

José Martín de Aldehuela se trasladó a Málaga durante los últimos meses de 1778 y allí fijó su residencia definitiva. A él se le encargaron el tabernáculo del altar mayor y las dos cajas de los órganos de la catedral. El cabildo de la Catedral de Málaga se dejó aconsejar por José Martín y concedió el encargo de la construcción de los nuevos órganos a Julián de la Orden, con quien se firmó el contrato el 19 de noviembre de 1778. Si bien el Cabildo de la Catedral de Cuenca no cedió fácilmente al permiso solicitado por Julián de la Orden para trabajar en Málaga, sin duda alguna el maestro no era fácilmente sustituible. En un principio este permiso le fue negado aunque el maestro organero expuso todo tipo de argumentos para que se le permitiera acometer tan importante tarea en la Catedral de Málaga. Debió ser de nuevo la arrolladora personalidad y capacidad persuasiva del Obispo José de Molina Lario lo que permitió que el Cabildo conquense aceptara liberar a su célebre maestro. El primero de los órganos se termina en diciembre de 1781 y el segundo en diciembre de 1782, Los órganos tienen una altura total de 25 varas castellanas, es decir, unos 21 ó 22 metros, y se ubican sobre el coro entre los pilares del primer arco formero de la nave central. Poseen dos fachadas idénticas ligeramente curvadas en sus lados laterales y dos caderetas exentas. El Cabildo catedralicio, a petición de Julián, le nombró Maestro Campanero para que pudiera vivir en una de las torres y, así poder escuchar desde allí los acordes de los órganos que había construido hasta su muerte acaecida en enero de 1794.

Esta casa particular no es visitable.

 

ERMITA DE SAN ROQUE

        

Situada a las afueras de Barchín del Hoyo, junto al camino que lleva a Valverdejo, a la fuente de La Mota y a Gabaldón.

La construcción presenta una planta de cruz latina, con un coro a los pies y un pórtico ante la puerta de acceso con bancos corridos. En el interior, el crucero se cubre con una bóveda y el solado es el orig

 

ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DEL ESPINO

La actual ermita, de planta rectangular con una sola nave, se construyó entre 1680 y 1741. La anterior tuvo otro emplazamiento y su estado de conservación en el siglo XVII era muy deficiente. Entre 1746 y 1749 se construyó el actual pórtico, delante de la fachada principal del templo, en cuyos sillares pueden verse diferentes motivos grabados (cruces, roseta, etc.). Entre 1762 y 1766 se construye la sacristía de la ermita.

Las manos de Miguel López Prieto tallaron en 1783 la segunda imagen de la Virgen del Espino, por la que cobró 740 reales, pues la anterior, quizás de fines del siglo XV, fue retirada por el párroco D. Bartolomé Belinchón “que por indecente causaba irreverencia”, debido a su mal estado de conservación.

El contiguo cementerio municipal tiene su origen en los fallecidos en 1834 a causa de la peste, a los que siguieron otros en 1885 por la misma enfermedad.

 

ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE AGUAS SANTAS

 

         Esta ermita tuvo planta rectangular de una sola nave y pudo ser construida ya en el siglo XIV. En el siglo XVI se adoso a la portada un pórtico soportado por cuatro columnas toscamente talladas. Actualmente, de esta ermita  sólo se conservan las paredes, pues durante la Guerra Civil se perdieron el retablo y la talla de la virgen, posteriormente la pila de agua bendita  también fue robada. El estado del edificio facilitó que fuera acondicionado como palomar, que ya en desuso y sin mantenimiento favoreció el hundimiento de la techumbre y su estado de ruina.

         La talla que preside el altar mayor de la iglesia parroquial de Barchín del Hoyo fue comprada en el mercado de antigüedades para esta ermita, pero como la restauración del edificio nunca tuvo lugar, sus propietarios la cedieron para su actual ubicación.

         En la Casa grande blasonada de Barchín se conserva un escudo de la familia Perea procedente de este edificio.

         Del entorno de esta ermita procede una estela funeraria discoidal y medieval, que fue donada al Museo de Cuenca.

Esta ermita se encuentra en una finca particular, y sus restos no son visitables.

 

ERMITA DE SAN MIGUEL

        

En el paraje homónimo se encuentran los restos de la ermita de San Miguel, que hoy día conforman un yacimiento arqueológico de propiedad particular.