San Roque

Talla de San Roque que preside el altar mayor de su ermita en Barchín del Hoyo


San Roque nació finalizando el siglo XIII,  en la ciudad de Montpellier y su biografía es un tanto confusa, existiendo diversas variantes de la misma. Probablemente fuera su padre Juan,  gobernador de la ciudad, y su madre Libera, ambos vasallos del rey Jaime II de Aragón. Con doce años quedó huérfano de padre, y con veinte años falleció su madre, entonces distribuyó sus bienes entre los pobres y profesó la Regla de la Tercera Orden Franciscana, una rama de la congregación reservada a las personas laicas que quieren vivir bajo la espiritualidad de San Francisco de Asís.

Una gran peste sacudió la Lombardía y la Toscana, a donde acudió para ayudar a los enfermos en diferentes hospitales, pues tenía ciertos conocimientos de medicina, se cuenta que por invitación de un ángel, bendijo a las víctimas de la plaga con el signo de la cruz y las sanó al instante tocándolas con su mano taumatúrgica. Llegó hasta la ciudad de Roma donde, a los tres años de estancia, alcanzó fama por su ayuda y nobles actos, motivo que le hizo marchar de la ciudad y dirigirse a Piacenza, donde se contagió de peste y para no contagiar a más personas se retiró a vivir a una cueva en un bosque, junto a él acudía un perro que le conseguía alimento (pan de su amo Gottardo) y lamía las yagas. Bien por la ayuda del perro bien con la ayuda de un ángel, Roque sanó y decidió regresar a Montepellier, Ocho años después de su partida, nadie le reconoce y es apresado por espía y fallece en la cárcel, un 16 de agosto, de un años situado entre 1376 y 1379, bien en Angera o Voghera bien en Montpellier.

Una hipótesis señala falleció en Angera y que su cuerpo habría sido trasladado a Venecia en 1485, mientras que otra plantea que falleció en Montpellier, donde pronto se corrió la voz de que Roque había regresado y que su cuerpo yacía en la cárcel, lo que llevo a una parte de la población a gritar su santidad, fue enterrado en una convento de dominicos y sus reliquias trasladadas más tarde a Arles.

En Voghera, en 1391-y quizás antes, en 1382- se celebró el primer festival en honor de Roque, según dos manuscritos conservados en el archivo de esa localidad.

Su devoción se extendió muy rápidamente, del Veneto a los Países Bajos, Francia y Renania, pues a partir de 1477 raíz de una epidemia de peste, se fundó en Venecia una cofradía que bajo su nombre, se dedicó al hospedaje de apestados, que fue conocida como Confraternità o Scuole di San Rocco. Dicha agrupación fomentó la devoción al santo construyendo capillas y más centros de acogida por toda Italia.

Los escasos y confusos datos de la biografía de San Roque también se extienden a su canonización. No sólo no se conoce exactamente la fecha, sino que aún hoy existen quienes niegan que hubiera una verdadera elevación para el santo a la gloria de los altares. El Papa Gregorio XIII estableció su festividad en el 16 de agosto. En 1576 fue declarado patrón de la ciudad de Venecia. Finalmente, el Papa Urbano VIII aprobó solemnemente su culto en 1629 y la Congregación de los ritos otorgó un oficio y una misa a las iglesias construidas en honor del santo. En 1694, el Papa Inocencio XII instruyó a los franciscanos a celebrarlo con el doble rito mayor.

Su onomástica se celebra el día 16 de agosto. San Roque es, junto a San Sebastián, protector ante la  peste y todo tipo de epidemias, de ahí que sus ermitas se sitúen en las afueras de las localidades junto a importantes caminos, por extensión es protector de peregrinos, enfermos, perros, etc. Su intervención era solicitada por los habitantes de muchos pueblos y, ante la desaparición de las mismas reconocían la intervención del santo, por lo que se le nombraba santo patrón de la localidad.

Se le representa vestido de peregrino con bordón, sombrero y capa, herido en una pierna, siendo la más habitual la izquierda, y acompañado de un perro llamado Rouna o un ángel, o de ambos.